En The Singular Kitchen, como especialistas en cocinas sabemos que no siempre concedemos a la conservación de los alimentos la importancia que se merece. Frecuentemente, olvidamos que un adecuado almacenamiento y refrigeración permite mantener intactas las cualidades nutritivas y organolépticas de los alimentos ayudando, además, a prevenir su contaminación. El frío ralentiza o frena el desarrollo de las bacterias, mientras que el calor destruye los microorganismos que alteran las propiedades del alimento. En verano, resulta especialmente importante mantener refrigerados los alimentos que no se vayan a consumir inmediatamente, dado que los microorganismos proliferan más rápidamente con las altas temperaturas. ¿Sabes conservar los alimentos de forma segura?

La Agencia Española de Seguridad Alimentaria (AESAN) nos recuerda que hay determinados alimentos por los que las bacterias tienen preferencia. Son las carnes picadas, los quesos blandos, las salsas, la nata montada, la mayonesa, los preparados con huevo, las frutas y verduras cortadas, las aves y los pescados y mariscos.

Del super a casa

No solo en casa es necesario observar ciertas precauciones en la conservación de los alimentos, también en el camino que va desde el supermercado hasta nuestra vivienda. Es recomendable tratar de tardar el menor tiempo posible en almacenar los alimentos una vez han salido de la tienda, mantener el frío mediante bolsas isotérmicas, aislar los productos fríos y no mezclar alimentos que puedan contaminarse entre sí. Una vez que hemos llegado a casa es importante guardar los alimentos cuanto antes, en el frigorífico o el congelador, según corresponda.

Almacenaje y distribución en la nevera

Aunque muchas veces no reparamos en ello, una adecuada distribución de los alimentos en la nevera es básica para garantizar una correcta conservación. En la rejilla inferior deben colocarse alimentos crudos, correctamente aislados unos de otros y productos de origen animal en descongelación. En la rejilla del centro van los alimentos cocinados, embutidos, mayonesa y productos vegetales en descongelación; en la rejilla superior los productos lácteos; en la puerta las bebidas o alimentos que se consumirán en 3 ó 4 días y en el verdulero las verduras, hortalizas y frutas.

Tampoco debemos olvidar que cada alimento tiene una duración límite en el frigorífico. El pescado fresco y la carne picada solo deben conservarse durante 1 día; la carne cocida, el pescado cocido y la carne cruda se deben guardar entre 2 y 3 días; la leche pasteurizada o esterilizada previamente abierta, las verduras cocidas y los postres caseros tienen una duración de entre 3 y 4 días; la verdura cruda y las conservas abiertas mantienen sus propiedades entre 4 y 5 días y los huevos entre 2 y 3 semanas.

Conocer y aplicar estas recomendaciones es básico para garantizar una adecuada seguridad alimentaria y aprovechar al máximo todas las cualidades nutricionales presentes en los alimentos.

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